Snake no fue diseñado para ser el más fuerte, ni el más rápido. Fue diseñado para no morir. Cuando el resto del sistema colapsa, muta, se reescribe, y sigue corriendo con lo que quedó.
No tiene una forma fija — cambia de piel cada vez que un entorno lo obliga. Lo único constante es que, mires cuando mires, sigue vivo.
Los demás lo subestiman porque no construye nada nuevo. Pero cuando todo lo demás falla, es el único proceso que queda en pie.